DOLOR EN TOBILLO Y PIE
FASCITIS PLANTAR
La fascitis plantar es una inflamación dolorosa de la fascia plantar, la cual es una banda gruesa de tejido en la parte inferior del pie, y que se extiende desde el talón hasta los dedos del pie.
La fascia plantar puede engrosarse e inflamarse debido a la irritación en su unión, en la base del hueso del talón (calcáneo), causando dolor en el arco del pie y en el talón.
En algunos pacientes, pueden producirse pequeños desgarros y estas personas sufren un dolor agudo que puede ser insoportable.
A veces, en las radiografías, pueden verse espolones del talón (espolones óseos), pero éstos no suelen ser la causa del dolor de talón del paciente.
Hay que tener en cuenta que el «espolón calcáneo» es un diagnóstico erróneo que ha sido utilizado por los podólogos y los médicos durante muchos años. En su lugar, la fuente de dolor es la inflamación dentro de la fascia plantar que rodea al propio espolón.
La fascitis se da mayor frecuencia en hombres y mujeres adultos, aunque también puede aparecer en las personas que se encuentran constantemente de pie.
Causas
La fascia plantar funciona como amortiguador y sostiene el arco del pie.
Una presión excesiva sobre la fascia puede tensar y desgarrar el tejido, provocando dolor en el talón.
El uso excesivo repetido causan irritación o inflamación de la fascia.
Otros factores de riesgo o causas que favorecen la aparición de la fascitis plantar son:
Personas con mucho sobrepeso u obesidad.
Problemas del arco o curvatura del pie como los pies planos.
Los músculos tensos de la pantorrilla y utilizar calzado blando son un problema.
Realizar de forma frecuente carreras de larga distancia, ballet y la danza aeróbica.
Trabajos que exigen caminar o estar de pie sobre superficies duras durante mucho tiempo.
Uso de zapatos de suela fina o con poca sujeción del arco del pie.
Los problemas biomecánicos que provocan un mal funcionamiento del pie también pueden desencadenar la enfermedad.
Los pacientes que aumentan repentinamente la cantidad o la frecuencia de la actividad deportiva/ejercicio también están en riesgo.
Síntomas
Dolor punzante en la planta del pie y el talón.
El dolor en el talón es habitual a primera hora de la mañana al levantarte de la cama.
Vuelve a aparecer al ponerte otra vez de pie después de periodos de descanso, como cuando se conduce o se está sentado.
El dolor en el talón puede ser errático y, a menudo, hay periodos sin dolor en los que puedes creer que te está curando. Si el dolor aparece de forma muy repentina, en lugar de gradual, puede deberse a un desgarro de la fascia plantar.
Diagnóstico
Se evaluará inicialmente tu historial médico y a continuación realizará un examen o evaluación física.
Se examinará el pie en busca de signos de pie plano o cavo, sensibilidad, hinchazón, enrojecimiento, rigidez o tensión del arco del pie.
Muchas veces la obtención de imágenes más avanzadas son útiles para definir con precisión el origen del dolor y, por tanto, el mejor tratamiento para cada persona.
Es importante diferenciar entre la fascitis plantar normal y el desgarro de la fascia plantar, ya que el tratamiento es diferente.
Una radiografía puede ser necesaria para descartar una fractura por estrés, que a veces provoca síntomas similares.
La ecografía nos sirve para diagnosticar con precisión la causa del dolor de talón del paciente.
Una radiografía, ecografía o una resonancia magnética pueden ser necesarias para descartar otras causas de dolor de talón, como una fractura por estrés o un nervio pinzado.
Tratamientos
Los tratamientos iniciales suelen incluir reposo de las actividades que empeoran el dolor. Aplicación de compresas de hielo en la zona al menos 2 veces al día y uso de férulas nocturnas que estiran la fascia plantar mientras duermes.
Otros tratamientos para el dolor de talón originado por la fascitis plantar incluyen:
Las plantillas ortopédicas descargan y apoyan la fascia plantar, permitiendo que el pie se cure de forma natural.
Cambios/recomendaciones de calzado: utilizar zapatos con un buen soporte o talonera y buena capacidad de amortiguación.
Ortesis de prescripción a medida (arcos suaves).
Tratamiento con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
Inyectar corticosteroides directamente en la fascia plantar para reducir el dolor y la inflamación.
Tratamiento con ondas de choque: se dirigen ondas sonoras a la zona dolorida para estimular el proceso de curación.
Tratamiento fascitis plantar con PRP Plasma Rico en Plaquetas
El tratamiento multidisciplinar del dolor en casos más complejos con dolor, podemos realizar inyecciones de plasma rico en plaquetas (abreviado como PRP) como opción previa a una cirugía de fasciectomía.
La terapia con plasma rico en plaquetas es un tratamiento regenerativo para la fascitis plantar, que consiste en la inyección de tus propias plaquetas para activar los procesos naturales de reparación y regeneración del cuerpo.
Esta terapia biológica induce los mecanismos para la curación, y es el tratamiento de elección para el dolor de talón producido por la fascitis plantar previo a la fasciectomía.
Cirugía
La cirugía puede ser adecuada si sigues teniendo un fuerte dolor de talón después de 6 a 12 meses, tras haber realizado los tratamientos más conservadores y tu dolor de talón, está afectando a tu capacidad para trabajar o hacer ejercicio moderado.
La cirugía de la fascitis plantar consiste en cortar (liberar) parte del ligamento de la fascia plantar para liberar la tensión y aliviar la inflamación.
TENDINITIS DE AQUILES
La tendinitis de Aquiles suele estar causada por el uso excesivo del tendón durante el ejercicio o por el desgaste gradual a medida que se envejece.
También puede ser causada por la artritis, especialmente entre los adultos de mediana edad y mayores.
Causas
- Hacer ejercicio sin calentar.
- Forzar los músculos de la pantorrilla durante movimientos repetidos.
- Correr grandes distancias, con demasiada intensidad o cuesta arriba con demasiada frecuencia.
- Llevar un calzado viejo o que no te sujete bien el pie.
Síntomas
Dolor e hinchazón en la parte posterior del talón cuando caminas o corres y al tacto.
Este dolor también puede aparecer al día siguiente de hacer ejercicio.
También puedes tener los músculos de la pantorrilla tensos.
Rango de movimiento limitado cuando flexionas el pie.
Rigidez y dolor en el tendón de Aquiles cuando te levantas de la cama por la mañana.
Calor alrededor del talón o a lo largo del tendón.
Dificultad para ponerte de puntillas.
Diagnóstico
Examen físico de la pantorrilla, el talón, el pie y el tobillo para buscar los síntomas asociados a la tendinitis de Aquiles. También palpará la zona afectada para dilucidar la localización exacta del dolor o las molestias.
Posteriormente, podemos realizar pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico de tendinitis de Aquiles.
Estas pruebas incluyen:
Radiografía para ver los huesos de la pierna y del pie y poder comprobar si existe calcificación ósea.
Resonancia magnética que nos permite detectar roturas del tendón o degeneración del tejido.
Ecografía para comprobar si el tendón está dañado, engrosado o inflamado.
Tratamientos
Los tratamientos iniciales para la tendinitis de Aquiles, se incluyen la reducción de la actividad física y cambiar a ejercicios de bajo impacto como la natación, aplicar hielo, estiramientos para fortalecer los músculos de la pantorrilla, usar botas o zapatos con talón reforzado para evitar el movimiento del talón.
Otros tratamientos no quirúrgicos para el tratamiento del dolor del tendón de Aquiles incluyen:
Las plantillas ortopédicas que permiten que el pie se cure de forma natural.
Cambios/recomendaciones de calzado: utilizar zapatos con un buen soporte o talonera y buena capacidad de amortiguación.
Tratamiento con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
Tratamiento con ondas de choque: se dirigen ondas sonoras a la zona dolorida para estimular el proceso de curación.
Tratamiento con PRP Plasma Rico en Plaquetas
La terapia con plasma rico en plaquetas (abreviado como PRP) es un tratamiento regenerativo para la dolor en el tendón de Aquiles o tendinitis de Aquiles.
Consiste en la infiltración de plaquetas extraídas de tu propia sangre, para activar los procesos naturales de reparación y regeneración del cuerpo.
Esta terapia biológica induce los mecanismos para la curación, y es el tratamiento de elección para eliminar el dolor e inflamación del tendón de Aquiles producido por la tendinitis, previo a la cirugía.
TENDINITIS DE PERONEOS
La tendinopatía peronea es una afección que suele causar dolor alrededor de la parte exterior del tobillo o del pie, que se alivia con el reposo y empeora con la actividad, como caminar, correr y saltar.
Los tendones peroneos se encuentran en la parte exterior de la articulación del tobillo.
Desempeñan un papel importante en la estabilización de la articulación del tobillo, contribuyen a la fuerza al empujar el tobillo/pie y también permiten girar el tobillo hacia fuera (eversión).
Hay tres músculos-tendones peroneos, denominados peroneo breve, peroneo largo y peroneo terciario. Este último rara vez se lesiona.
Los otros dos tendones pueden lesionarse en el marco de un esguince de tobillo grave.
Lo más frecuente es que los tendones se inflamen como consecuencia de un uso excesivo o de un error de entrenamiento. En pacientes activos de mediana edad y de edad avanzada, el tendón puede degenerarse y ser propenso a la rotura.
La función principal de los peroneos es proporcionar estabilidad al tobillo cuando se camina, y evitar que se caiga sobre él causando un esguince de tobillo.
Si estos músculos son débiles o se utilizan en exceso, los tendones tienen que trabajar mucho más.
Causas
Las principales causas son las derivadas del deporte y las anatómicas o genéticas del paciente.
Deportes que causan un uso excesivo de estos tendones, pueden provocar pequeñas lesiones de las fibras del tendón que pueden causar dolor.
El estrés repetitivo y los microtraumatismos hacen que la capacidad normal de curación se ralentice, lo que puede dar lugar a que las lesiones se produzcan en el tendón a un ritmo más rápido que el que el cuerpo puede curar.
Mala técnica de ejercicio o entrenamiento y falta de recuperación entre actividades.
Otros factores que contribuyen a la aparición de la tendinopatía de los peroneos, propios de cada paciente son:
- Enfermedades inflamatorias, como la artritis reumatoide, la artritis psoriásica, etc.
- Debilidad y/o tensión en los músculos de los pies o las piernas.
- Llevar un calzado sin apoyo, como las sandalias.
- Uso prolongado de corticosteroides orales y de una determinada familia de antibióticos (fluoroquinolonas).
Síntomas
Los síntomas más representativos son el dolor y/o hinchazón alrededor de la parte exterior del tobillo por encima, detrás o debajo del hueso exterior del tobillo.
Dolor en el borde exterior o en el empeine del pie.
Sensación de inestabilidad al caminar y dificultad con las superficies irregulares.
Falta de equilibrio con una sola pierna en el lado afectado.
Los pacientes presentarán una aparición aguda o crónica de dolor e hinchazón a lo largo de los tendones peroneos.
Los tendones suelen ser sensibles a la palpación y hay dolor con las actividades de carga.
En los pacientes con inestabilidad de los tendones, parte de un tendón desgarrado o todo el tendón se desplaza fuera de su sitio y se describe como una sensación dolorosa de chasquido cuando el tendón se desplaza fuera de su sitio (con eversión y dorsiflexión) y vuelve a entrar.
Diagnóstico
Se evaluará inicialmente tu historial médico y a continuación realizará una exploración de la parte inferior de la pantorrilla, el tobillo y el pie para buscar los síntomas asociados a la tendinitis de peroneos.
Posteriormente, se pueden solicitar pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico.
Buscaremos las causas que te han provocado la lesión y mediante el empleo de la ecografía y resonancia, veremos el estado actual de los tendones, comprobando si existen micro roturas o roturas parciales, para en función de ello determinar el tipo de tratamiento más adecuado.
Radiografía para ver los huesos de la pierna y del pie y poder comprobar si existe calcificación ósea.
Ecografía y/o resonancia magnética nos permiten detectar roturas del tendón, comprobar el grado de degeneración del tendón y descartar luxaciones.
Tratamientos
Entre los tratamientos iniciales tenemos la reducción de la actividad física, aplicar hielo, realizar estiramientos suaves, fortalecer los músculos de la pantorrilla, elevar el pie para reducir la hinchazón, y tomar antiinflamatorios para aliviar el dolor.
Otros tratamientos no quirúrgicos para el tratamiento de la tendinitis de los peroneos incluyen:
Plantillas ortopédicas de descarga que permiten que el pie se cure de forma natural.
Tratamiento con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
Fisioterapia: nuestro fisioterapeuta te diseñará un programa de ejercicios tras la fase de reposo.
Los ejercicios que trabajan los músculos peroneos ayudan a mejorar y fortalecer la zona y reducir el riesgo de futuras lesiones.
Tratamiento con ondas de choque: se dirigen ondas sonoras a la zona dolorida para estimular el proceso de curación.
Infiltraciones con PRP Plasma Rico en Plaquetas
Cuando la tendinitis es debida a los procesos de degeneración del tendón, la terapia con plasma rico en plaquetas (abreviado como PRP) es el tratamiento regenerativo de elección.
Consiste en la infiltración con plaquetas extraídas de tu propia sangre, para activar los procesos naturales de reparación y regeneración del cuerpo.
Esta terapia biológica induce los mecanismos para la curación, y es el tratamiento de elección para el dolor del tendón de los peroneos producido por la tendinitis, previo a la cirugía.
Cirugía
La cirugía es el último recurso, cuando los tratamientos no quirúrgicos no proporcionan los resultados deseados en el tratamiento de las tendinopatías de los peroneos.
La operación es un procedimiento abierto con incisión sobre los tendones peroneos y se evalúa el daño de los mismos.
Si el tendón está desgarrado, puede repararse con suturas.
Si la causa es la degeneración y la inflamación, simplemente se extirpa el tejido patológico.
ARTROSIS DE TOBILLO
La artrosis de tobillo es una inflamación resultante de la degeneración del cartílago de la articulación que provoca dolor, hinchazón y rigidez en las articulaciones, lo que provoca una limitación de los movimientos.
Puede producirse debido a una fractura, una dislocación, una enfermedad inflamatoria o una deformidad congénita.
Las articulaciones del pie más comúnmente afectadas por la artrosis son:
La articulación entre el hueso de la espinilla (tibia) y el hueso del tobillo (astrágalo).
Las tres articulaciones del pie que incluyen el hueso del talón, el hueso medio interno del pie y el hueso medio externo del pie.
La articulación del dedo gordo del pie y el hueso del pie
Causas
Existen tres tipos de artritis que afectan al pie y al tobillo y pueden ser:
Osteoartritis
Es una enfermedad articular degenerativa y que se presenta con mayor frecuencia en personas mayores. Esta enfermedad afecta al cartílago, el tejido que amortigua y protege los extremos de los huesos en una articulación.
El cartílago empieza a desgastarse y en casos extremos puede desgastarse por completo, sin dejar nada que proteja los huesos de una articulación, provocando el contacto hueso con hueso.
Artrosis de tobillo postraumática
La artrosis de tobillo se produce con mayor frecuencia tras una lesión traumática importante del tobillo. Una fractura de pilón puede causar artrosis de la articulación tibiotalar (del tobillo); una fractura desplazada del calcáneo puede causar artrosis subtalar.
La artrosis también se observa después de lesiones menos graves, especialmente si esas lesiones causan una mala alineación.
Esta afección puede desarrollarse años después del traumatismo, como una fractura, un esguince grave o una rotura de ligamentos.
Artritis reumatoide: enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario del organismo (la forma que tiene el cuerpo de luchar contra las infecciones) ataca las articulaciones, los tejidos y los órganos sanos. Puede causar dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de función en las articulaciones.
Síntomas
Dolor o sensibilidad, hinchazón y rigidez en la articulación y limitación de la amplitud de movimiento.
Es importante determinar la naturaleza exacta, la localización, la duración y la progresión de los síntomas para acotar el tipo de artrosis y las estructuras afectadas.
La presentación en los pacientes varía según el tipo y la localización de la artrosis.
Pacientes con artrosis del retropié presentan dolor, rigidez e hinchazón.
Los síntomas suelen agravarse con la actividad y se alivian con el reposo.
En el caso de la artrosis de tobillo, el dolor suele aparecer en la cara anterior de la articulación del tobillo, en forma de banda a lo largo de la articulación tibioastragalina.
En la artrosis subastragalina, el dolor suele localizarse en la parte lateral del retropié, a menudo por debajo del peroné en el seno del tarso, aunque a veces el dolor también se irradia medialmente.
La identificación de los factores agravantes y atenuantes también puede ayudar a identificar la localización de la artrosis.
Diagnóstico
Historia clínica del paciente, para saber si hay antecedentes de enfermedad o lesión, y para descartar otras enfermedades que puedan ser la causa de las molestias.
Un examen clínico y pruebas funcionales de movilidad y estabilidad para comprobar la movilidad y las reacciones al dolor mediante maniobras manuales dirigidas por el traumatólogo.
También utilizaremos técnicas de imagen para examinar el estado del tobillo.
Las radiografías pueden mostrar claramente los daños importantes causados por el desgaste.
Se presta especial atención al tamaño del espacio articular. Cuanto más pequeño es, más avanzada está la artrosis.
Tratamientos
Ejercicios para fortalecer los músculos protectores y estabilizadores del tobillo.
También se pueden utilizar plantillas de descarga, así como el uso de tobilleras.
Se pueden utilizar analgésicos y antiinflamatorios para aliviar el dolor y prevenir la inflamación.
Inyecciones de ácido hialurónico para artrosis de tobillo
La inyección intraarticular de ácido hialurónico restaura las propiedades del líquido sinovial protegiendo a la articulación artrósica del deterioro. Su uso está indicado en pacientes con artrosis o cambios degenerativos del cartílago, retrasando su evolución e incluso la necesidad de una prótesis articular.
Tratamiento artrosis de tobillo con células madre
Tratamiento de la artrosis de tobillo con células madre, en pacientes que ha fracasado el tratamiento conservador, y que de lo contrario tendrían que someterse a una cirugía.
Estas células madre tienen la capacidad de diferenciarse en diferentes grupos celulares como hueso, cartílago, grasa o musculo, y secretar numerosas citocinas y factores de crecimiento.
Aislar, concentrar e inyectar estas células madre, y las citocinas/factores de crecimiento asociados, es una forma biológica de apoyar los esfuerzos regenerativos del cuerpo en pacientes con artrosis.
Infiltraciones PRP – Plasma Rico en Plaquetas
Las inyecciones intraarticulares de PRP autólogo, son más eficaces que las inyecciones de ácido hialurónico para disminuir el dolor y recuperar la función articular, sobre todo en pacientes más jóvenes. El PRP por su efecto antiinflamatorio y analgésico, reduce la rigidez articular y frena el avance de la degeneración articular.
Cirugía
Cirugía de desbridamiento artroscópico: procedimiento ambulatorio con recuperación rápida (4-6 semanas). Adecuada para la artrosis temprana. Se pueden eliminar los espolones artríticos y los cuerpos sueltos, y se pueden raspar y alisar las irregularidades del cartílago restante.
Sin embargo, como el proceso artrítico subyacente sigue presente, tanto el índice de mejora como el tiempo que dura el beneficio, son menores que los de las cirugías más importantes.
Fusión articular del tobillo o artrodesis
Consiste en extraer hueso de la tibia y el astrágalo y unirlos con tornillos. Con el tiempo, los extremos de los huesos crecen o se fusionan. Aunque se elimina el movimiento del tobillo, las articulaciones adyacentes lo compensan.
El papel principal de la fusión es en pacientes jóvenes con mayores exigencias físicas y en los que el tobillo es la única articulación afectada. También es la mejor opción en aquellos con un tobillo mal alineado.
En estas circunstancias, una fusión satisfactoria es muy fiable para proporcionar un alivio del dolor a largo plazo que se traduce en una marcha sin cojera y permite volver a un trabajo más físico.
La mejor opción para cada paciente depende de muchos factores, como la gravedad de la artrosis, la edad y las exigencias funcionales del paciente.