DOLOR DE RODILLA
TENDINITIS ROTULIANA
Existen 3 tipos distintos de tendinitis:
Tendinitis de rodilla – tendinitis cuadricipital y tendinitis de la pata de ganso.
La rodilla del corredor o saltador, también conocida como «tendinitis rotuliana», es una inflamación del tendón rotuliano que conecta la rótula con la espinilla.
El tendón rotuliano desempeña un papel fundamental en el uso de los músculos de la pierna.
Este tendón ayuda a la extensión de la parte inferior de la pierna.
Ayuda a extender los músculos de la pierna para realizar movimientos como patear una pelota, correr cuesta arriba y saltar en el aire.
Causas
La tendinitis rotuliana se produce cuando el tendón que conecta la rótula con la tibia se irrita por el uso excesivo, que provoca tensión repetitiva en el tendón rotuliano.
Esta tensión continuada provoca pequeños desgarros que irritan el tendón.
A medida que los desgarros en el tendón se multiplican, causan dolor y debilidad en el tendón.
Si ignoras el dolor y sigues con tu actividad, puedes producirte mayores desgarros, mayor dolor y una reducción de la funcionalidad y movilidad de la articulación de la rodilla, que puede desembocar en una tendinopatía rotuliana grave.
Se observa con frecuencia en atletas que realizan saltos repetitivos, por lo que la tendinitis rotuliana suele denominarse «rodilla de saltador».
La tendinitis rotuliana se ve a menudo en el atletismo, baloncesto y voleibol, aunque también puede verse en corredores y otros tipos de atletas.
Representa alrededor del 5% de todas las lesiones de corredores.
En raras ocasiones, esta afección también puede producirse debido a una lesión aguda del tendón que no se ha curado correctamente.
Síntomas
El dolor de rodilla es un signo común de la tendinitis rotuliana.
Puede haber dolor e hinchazón entre la rótula y el lugar donde el tendón se une a la tibia.
Al principio, el dolor de rodilla puede aparecer sólo al empezar a hacer ejercicio o justo después de un entrenamiento intenso.
Esta lesión puede empeorar con el tiempo hasta que empiece a interferir en sus actividades diarias.
Finalmente, influirá en los movimientos diarios, como subir escaleras o levantarse de una silla.
Diagnostico
Inicialmente se evaluará tu estado con el historial médico, tus síntomas y un examen o evaluación física.
Es posible que realicemos una ecografía ecoguiada de alta resolución, para en tiempo real evaluar los tejidos lesionados y asegurarnos de que no hay ningún problema que afecte a los huesos o al espolón óseo alrededor de la rodilla.
En los casos en que pudiera llegar a ser necesario, podríamos solicitar pruebas de diagnóstico por imagen adicionales.
Una resonancia magnética puede revelar cambios degenerativos en el tendón rotuliano.
Tratamientos
Las opciones más conservadoras incluyen descansar la rodilla lesionada y evitar actividades como correr y saltar.
Los estiramientos antes de hacer ejercicio son importantes para prevenir la reaparición de la tendinitis rotuliana. Estos ejercicios también pueden ayudar a fortalecer el tendón rotuliano y los músculos cercanos, como los cuádriceps, los isquiotibiales y los de la pantorrilla
La aplicación de hielo en la zona afectada ayuda a controlar la inflamación y a reducir la hinchazón
Se puede usar un soporte o correa para la rodilla (llamada Cincha patelar o correa Chopat) para aliviar el dolor dirigiendo la fuerza lejos del tendón y hacia la correa.
Inyección de corticosteroides
Con técnicas ecoguiadas, se puede administrar una inyección de corticosteroides directamente en la vaina que rodea el tendón rotuliano afectado.
Es imprescindible el uso de la ecografía para evitar introducir el corticoide intratendón y realizarla en la vaina.
Esto ayuda a aliviar el dolor y a realizar ejercicios de fuerza sin ningún tipo de dolor.
Proloterapia
Es una técnica que implica la inyección de un irritante, generalmente una solución de dextrosa hipertónica (concentración de dextrosa superior al 12,5%).
La proloterapia se aplica comúnmente en el manejo del dolor crónico de articulaciones tales como la rodilla, la zona lumbar y el hombro.
Se reconoce como un método de tratamiento confiable y efectivo para ciertas condiciones, incluyendo la osteoartritis, la tendinitis, la bursitis, así como las distensiones musculares y ligamentosas.
Diversos estudios han evidenciado la capacidad de tensar y fortalecer ligamentos cruzados anteriores que presentan laxitud, mejorando la artrosis de rodilla.
Tratamiento de la tendinitis de rodilla con PRP
El PRP es un producto derivado de la sangre, que no contiene células madre.
Acelera la recuperación y curación de lesiones tendinosas, articulares y musculares.
Se utiliza como coadyuvante en cirugías para mejorar el resultado.
Cura lesiones deportivas.
El tratamiento con infiltraciones de plasma rico en plaquetas o PRP es eficaz para tratar la tendinitis rotuliana, cuadricipital o de la pata de ganso.
Ayuda a acelerar la curación y reducir la inflamación del tendón lesionado. Además, la inyección de PRP es segura y relativamente indolora.
BURSITIS DE RODILLA
La bursitis recibe su nombre de las bursas, que son pequeños sacos llenos de líquido, que se encuentran entre los huesos y los tejidos blandos.
La función de las bursas es ayudar a reducir la fricción causada por el movimiento.
La bursitis de rodilla es una de sus formas más frecuente.
La bursitis de rodilla es una inflamación dolorosa de las bursas que se encuentran alrededor de la rodilla.
Causas
La bursitis suele estar asociada a un uso excesivo o repetitivo de las zonas que rodean las articulaciones.
Por ejemplo, los pacientes que se arrodillan, sobre todo en superficies más duras (carpinteros, trabajadores de la carretera, etc.), durante períodos prolongados corren el riesgo de desarrollar bursitis de rodilla.
También puede estar causada por un traumatismo directo (golpear la rodilla contra una mesa lo que podría producir un derrame de líquido en la rodilla), o por una infección.
Existen múltiples bursas en la zona de la rodilla, y todas ellas tienen el potencial de inflamarse.
Sin embargo, hay dos zonas de la rodilla que son más susceptibles de sufrir bursitis: la rótula y la parte inferior e interna de la rodilla.
La bursitis de rodilla puede ser bastante dolorosa, y el dolor puede disminuir la movilidad.
Síntomas
La mayoría de las personas con bursitis de rodilla experimentan dolor.
Los demás síntomas varían en función de la bursa afectada y de la causa subyacente de la bursitis.
La mayoría de los casos de bursitis de rodilla son el resultado de la fricción y la irritación.
Cuando la bursitis está causada por la fricción y la irritación de la bursa, los síntomas tienden a aumentar gradualmente. Las personas que pasan mucho tiempo arrodilladas sobre superficies duras tienen un mayor riesgo de desarrollar este tipo de bursitis de rodilla.
Diagnóstico
Un examen físico y un historial médico pueden ser suficientes para obtener un diagnóstico preciso.
Sin embargo, es posible que te pidamos pruebas para descartar otras afecciones o lesiones.
Estas pruebas pueden incluir rayos X, ecografía y resonancia magnética. Si hay indicios de que puedes tener una bursa infectada, podemos tomar una muestra de líquido de una o más bursas de la rodilla con una aguja fina.
Tratamientos
Una vez se te ha diagnosticado bursitis de rodilla, es probable que empecemos con un tratamiento conservador. Por lo general, la bursitis mejora con el tiempo a veces incluso sin tratamiento, y en la mayoría de los casos, no requiere cirugía.
Fisioterapia
Los ejercicios de fisioterapia pueden ayudar a reducir el dolor, mejorar la flexibilidad, fortalecer los músculos alrededor de la rodilla y ayudar a prevenir que la bursitis vuelva a producirse en el futuro.
Inyección de corticosteroides
Si la bursitis persiste y no responde a la medicación, podemos administrar inyecciones de corticosteroides en la bursa afectada, tras la evacuación ecoguiada de la misma, para ayudar a reducir el dolor y la inflamación.
Aparatos de ortopedia
Mientras la bursa se cura, podemos recomendarte una rodillera protectora o un dispositivo de asistencia, como un bastón o unas muletas, para reducir la presión en la zona.
Las mangas de compresión también pueden ayudar a reducir la hinchazón y proporcionar apoyo.
ARTROSIS DE RODILLA
La artrosis de rodilla es una enfermedad en la que el material cartilaginoso de esta articulación se deteriora debido al desgaste.
El cartílago estabiliza la rodilla y la protege contra los daños debidos a la fricción con el hueso.
La disminución del cartílago puede provocar una limitación de los movimientos y un fuerte dolor.
La artrosis de rodilla es una enfermedad muy común presente en un 15% de las personas de 50 a 54 años y que para personas de 70 a 74 años, esta proporción aumenta hasta el 40%
La artrosis se confunde a menudo con la artritis en el lenguaje corriente. Artritis es un término genérico para las enfermedades articulares relacionadas con la inflamación.
Entre ellas se encuentran, por ejemplo, la artritis relacionada con infecciones y la artritis reumatoide.
Causas
En la mayoría de los casos, la gonartrosis es un desgaste del cartílago de la articulación de la rodilla relacionado con la edad y que puede producir acumulación de líquido en la rodilla por artrosis.
No obstante, puede producirse a una edad más temprana debido a predisposición genética o sobrecarga de la rodilla.
En general, se distinguen dos tipos de artrosis,(Artrosis primaria y secundaria de rodilla).
La artrosis primaria está causada por una predisposición genética.
La artrosis secundaria es debida a un impacto externo: lesiones, piernas mal alineadas (rodillas torcidas/piernas arqueadas) o el estrés constante en el trabajo.
Las causas de la gonartrosis secundaria son:
- La obesidad.
- La desalineación de las piernas como rodillas en forma de aro o genu varo o en genu valgo.
- Lesiones de rodilla como una rotura de menisco.
- Estrés permanente en la rutina diaria.
- Deportes de alto impacto como running, pádel o fútbol.
- Cirugías previas de rodilla (meniscectomías).
Las causas de la gonartrosis son muy diversas. A veces, no hay una razón específica, en cuyo caso se habla de gonartrosis idiopática.
Síntomas
La gonartrosis suele manifestarse en forma de dolor y limitación del movimiento de la articulación de la rodilla, pero los síntomas no tienen por qué ser necesariamente perceptibles.
En las primeras fases de la enfermedad, los afectados suelen sentir sólo un ligero dolor al mover la rodilla. El dolor suele desaparecer tras unos pocos pasos.
Si la gonartrosis persiste, todo el material del cartílago se habrá desgastado y los extremos óseos, entonces desprotegidos, rozarán entre sí.
Los síntomas pueden evolucionar hasta convertirse en dolor persistente e intenso, restricciones de movimiento, pérdida de estabilidad.. y también generar un derrame articular de rodilla.
Este dolor puede persistir durante mucho tiempo, y puede no estar directamente relacionado con el movimiento.
Debido a que los síntomas pueden variar mucho, es muy difícil determinar la progresión.
Mientras que algunos pacientes nunca experimentan dolor y sólo sufren pequeñas restricciones de movimiento, otros pueden sufrir dolor y restricciones graves.
La gonartrosis no tiene por qué causar problemas, ni siquiera para una persona genéticamente predispuesta.
La disminución del cartílago de la articulación de la rodilla debida a la artrosis no puede revertirse.
Sin embargo, la persona afectada puede influir muy eficazmente en el ritmo de avance de la enfermedad y en la manifestación de los síntomas.
Entre otras cosas, reducir la obesidad y mantenerse físicamente activo puede fortalecer los músculos de la rodilla y retrasar en gran medida el progreso de la enfermedad, y así reducir las restricciones de movimiento y el dolor.
Además determinados ejercicios de impacto realizados en exceso pueden empeorar la sintomatología de una artrosis incipiente.
Diagnostico
La evaluación inicial se realiza a partir de la historia clínica y examen o evaluación física del paciente.
También podemos utilizar radiografías para examinar el estado de la articulación de la rodilla, y del cartílago en particular.
Las radiografías pueden mostrar claramente los daños importantes causados por el desgaste.
Se presta especial atención al tamaño del espacio articular.
Grados de gonartrosis y tratamiento
Existen 5 grados diferentes de gravedad de la gonartrosis. Vamos a ver en que consiste cada grado y los tratamientos recomendados
Grado 0 (Sin signos de gonartrosis)
El grado 0 de artrosis de rodilla se refiere a una articulación normal sin signos de artrosis. Esto significa que el cartílago, que es el tejido que amortigua los extremos de los huesos dentro de la articulación, se encuentra en buen estado, sin desgaste visible y que la funcionalidad de la rodilla es la esperada, sin dolor, rigidez ni limitaciones en el movimiento.
Se recomienda mantener una vida activa y saludable para prevenir el desarrollo de la enfermedad.
Gonartrosis Grado 1 (Leve) – Tratamiento
Existe un estrechamiento menor del espacio articular.
Hay pequeños crecimientos óseos y apenas hay daño en el cartílago.
Puede no haber síntomas o son muy leves.
En este grado de artrosis, pueden recomendarse cambios en el estilo de vida, como la pérdida de peso si es necesario, ejercicios de bajo impacto para fortalecer los músculos que soportan la rodilla, fisioterapia y uso ocasional de analgésicos si hay dolor.
Gonartrosis Grado 2 ( Moderado) – Tratamiento
Se empiezan a notar ligeras irregularidades en la superficie articular, mayores crecimientos óseos y el espacio entre los huesos puede comenzar a disminuir ligeramente.
Los síntomas como dolor o rigidez pueden ser más evidentes, especialmente después de períodos de inactividad o ejercicio excesivo.
Podemos utilizar ortesis o plantillas para mejorar la alineación y distribución del peso en la rodilla, además de suplementos como glucosamina o condroitina.
Además se recomienda las inyecciones de PRP y Ozonoterapia.
Gonartrosis Grado 3 (Moderado a severo) – Tratamiento
El daño en el cartílago es evidente, el espacio entre los huesos se reduce más y los crecimientos óseos son mayores. El dolor se vuelve más frecuente y puede interferir con las actividades diarias.
Además de las recomendaciones para los grados 1 y 2, es necesario el uso de infiltraciones con ácido hialurónico o corticosteroides para aliviar el dolor y la inflamación, y una mayor intervención de fisioterapia. Además se recomienda las inyecciones de PRP y Ozonoterapia.
Gonartrosis Grado 4 (Severo) – Tratamiento
Existe una pérdida casi total del cartílago, lo que significa que hay un contacto hueso con hueso. Tenemos un estrechamiento pronunciado del espacio articular y deformación/necrosis (muerte de células óseas) en las partes de la articulación.
Esto provoca dolor intenso, inflamación y una disminución significativa de la movilidad de la rodilla.
En este grado avanzado de gonartrosis, las opciones incluyen:
Infiltraciones intraarticulares de ácido hialurónico.
Infiltración de plasma rico en plaquetas intraarticular mensual, durante 3 meses.
Infiltración intraósea de plasma rico en plaquetas que puede combinarse con las infiltraciones de PRP intraarticulares. Infiltración de células madre. Ozonoterapia.
Cuando la calidad de vida se ve muy afectada y ninguna de las opciones anteriores ha tenido éxito o la condición del paciente no las hacía viables, se considera la cirugía para reemplazar la articulación afectada por una prótesis (artroplastia).
Tratamientos
Aunque no existe una cura definitiva para la artrosis, existen varias opciones de tratamiento para la gonartrosis.
El desprendimiento del cartílago de la articulación de la rodilla puede evitarse de forma conservadora mediante ejercicios y fisioterapia.
Tratamiento gonartrosis gados 1 y 2: tratamiento conservador de la artrosis de rodilla
• Esto incluye principalmente ejercicios para fortalecer los músculos protectores y estabilizadores de la rodilla.
• También se pueden utilizar ortesis y plantillas para el apoyo.
• También se pueden utilizar medicamentos para aliviar el dolor y prevenir la inflamación.
Tratamiento gonartrosis grado 3 y 4: Infiltraciones de rodilla
En función del diagnóstico podemos utilizar diversos tipos de infiltraciones.
Desde una solución de dextrosa que actúa como agente regenerador, pasando por infiltraciones de ácido hialurónico, Plasma rico en plaquetas, cuero autólogo, o células madre.
Infiltración rodilla con PRP. Las inyecciones intraarticulares de PRP autólogo son más eficaces que las inyecciones de ácido hialurónico para disminuir el dolor y recuperar la función articular, sobretodo en pacientes más jóvenes y con artrosis de rodilla hasta grado 3.
El PRP por su efecto antiinflamatorio y analgésico, reduce la rigidez articular y frena el avance de la degeneración articular.
Tratamiento de la gonartrosis grado 4 con Infiltraciones Intraóseas
La combinación de infiltraciones intraóseas e intraarticulares de PRP permiten mejorar el dolor y la funcionalidad de la rodilla afectada retrasando la necesidad de un artroplastia.
Proloterapia para ligamento de rodilla laxo
Es una técnica que implica la inyección de un irritante, generalmente una solución de dextrosa hipertónica, generalmente en el tratamiento de afecciones musculoesqueléticas dolorosas crónicas.
La artrosis de rodilla ademas de consistir en una pérdida del cartílago, produce la distensión o laxitud de los ligamentos de la rodilla.
La proloterapia la utilizamos como un tratamiento coadyudante o en combinación con las infiltraciones de plasma rico en plaquetas. Diversos estudios han evidenciado la capacidad de tensar y fortalecer ligamentos cruzados anteriores que presentan laxitud, mejorando la artrosis de rodilla.
Ácido hialurónico para artrosis de rodilla
La inyección intraarticular de ácido hialurónico restaura las propiedades del líquido sinovial, protegiendo a la articulación artrósica del deterioro. Su uso está indicado en pacientes con artrosis o cambios degenerativos del cartílago, retrasando su evolución e incluso la necesidad de una prótesis articular.
Cirugía ortopédica
Si la cantidad de cartílago en la articulación de la rodilla ya ha disminuido de forma significativa, la cirugía es otra forma de frenar la progresión de la gonartrosis y contrarrestar sus síntomas.
Los tratamientos quirúrgicos, como la implantación de una prótesis de rodilla o la corrección de los huesos (osteotomía) en las piernas deformadas, son complejas y sólo deben considerarse si las terapias conservadora y ortobiológica no han tenido éxito y el dolor es persistente y muy intenso.
Prótesis de rodilla – Artroplastia
Es uno de los tratamientos quirúrgicos más frecuentes. Siempre en casos de artrosis severa de rodilla y cuando han fracasado todos los tratamientos conservadores.
Tambien se denomina Artroplastia total de rodilla.
Rehabilitación
La rehabilitación de la gonartrosis es una fase clave del tratamiento.
Es crucial para restaurar la función de la rodilla y aliviar los síntomas.
La fisioterapia exhaustiva no sólo es esencial en el tratamiento conservador de la gonartrosis, sino también después de la cirugía. La rodilla debilitada debe readaptarse lentamente mediante ejercicios adaptados.
CONDROPATIA – CONDROMALACIA ROTULIANA
Las articulaciones de las rodillas están recubiertas de un tejido denominado cartílago articular, que permite que los huesos de la articulación se muevan suavemente unos contra otros y los amortigüe durante los impactos.
Con el tiempo, o a causa de una lesión aguda, ese cartílago puede empezar a ablandarse y romperse en una condición llamada condromalacia.
La capacidad del cartílago para proteger los huesos de la articulación se reduce, lo que provoca dolor.
Aunque la condromalacia puede producirse en cualquier articulación del cuerpo, es más frecuente que se produzca en la parte inferior de la rótula, en una afección denominada condromalacia rotuliana.
Causas
- Traumatismo agudo de la rótula.
- Fractura o luxación de rotula.
- Desequilibrio muscular en grupos alrededor de la rodilla.
- Repetidas inyecciones de esteroides en la rodilla.
- Sobrecargas y uso excesivo, especialmente en los deportistas.
- Artritis reumatoide.
- Osteoartritis.
- Factores hereditarios.
- Mala alineación o desequilibrio provocado por alteraciones en articulaciones vecinas (cadera, tobillo,pie).
Síntomas
Los síntomas de un defecto de cartílago no son proporcionales al tamaño del daño, es decir que una pequeña lesión puede dar mucho dolor, o viceversa.
Se puede sentir dolor en la rótula o ruidos de la articulación de la rodilla, hinchazón y limitación del movimiento.
Este dolor se produce durante el movimiento, especialmente en la flexión como la posición de cuclillas, al bajar cuestas o escaleras y de forma peculiar el dolor puede aumentar, después de estar largo rato sentado con la rodilla semiflexionada e incluso dejar las rodillas rígidas.
El profesional suele encontrar una palpación dolorosa en el borde externo de la rotula, por eso a esta patología se le denomina síndrome de hiperpresión rotuliana externa.
Grados de la condromalacia de rodilla
Condromalacia rotuliana grado 1
Dolor leve por reblandecimiento del cartílago. Síntomas leves de dolor que suele presentarse por alguna posición, o ejercicio, o cambios climáticos.
Condromalacia rotuliana grado 2
Dolor más intenso, por una pequeña fibrilación del cartílago que perdura con el tiempo, y es posible visualizar el desgaste a través de la resonancia magnética.
Condromalacia rotuliana grado 3
Dolor más intenso, ya la superficie del cartílago está fisurada llegando a las capas más profundas del cartílago y viene acompañado de inflamación intensa y con cambios de imagen importantes.
Condromalacia rotuliana grado 4
Perdida del cartílago articular, dolor incapacitante y permanente de la articulación, acompañado de inflamación, e inestabilidad articular.
Diagnóstico
Una cuidadosa historia clínica, y la presencia de los síntomas anteriormente expuestos pueden conducir a la sospecha de condropatía.
La confirmación solo puede darse por resonancia magnética, ya que demuestra si la capa de cartílago es más delgada o si está completamente erosionada exponiendo el hueso.
La ecografía también es una opción, aunque la utilizaremos con mayor frecuencia en el tratamiento que en el diagnóstico.
Tratamientos
Los tratamientos no quirúrgicos se recomiendan para la mayoría de los casos de condromalacia.
Estos tratamientos incluyen:
Ejercicios de fortalecimiento de la musculatura cuadricipital y gemelar (evitando ejercicios de impacto).
Ortesis (rodilleras y vendajes funcionales)
Analgésicos y/o Antiinflamatorios según antecedentes médicos de cada paciente de manera individual.
Infiltraciones de Plasma rico en plaquetas.
Infiltraciones de Ácido hialurónico.
Plasma Rico en Plaquetas (PRP) condromalacia rotuliana
El tratamiento con plasma rico en plaquetas mejora los síntomas y puede ser incluso curativo.
Asociado a un programa de musculación, se utiliza en pacientes jóvenes con dolor femoropatelar o (condromalacia), y en pacientes de 50 años que sufren una artrosis incipiente.
Actualmente es el tratamiento de elección en la mayoría de las patologías degenerativas, con resultados muy prometedores.
Infiltraciones de Ácido Hialurónico
La inyección intraarticular de ácido hialurónico de alto peso molecular estimula la producción de líquido sinovial de mejor calidad, lo que ayuda a proteger la articulación dañada.
Genera una almohadilla artificial que protege el cartílago ya dañado.
Las inyecciones de ácido hialurónico pueden ser la solución a largo plazo que necesitas. Se aplican directamente en la articulación de la rodilla lubricando las articulaciones, ayudando al crecimiento del hueso y el cartílago y reduciendo la inflamación. Se usa habitualmente en pacientes jóvenes con condromalacia rotuliana mejorando su calidad de vida y ralentizando su evolución.
Cirugía artroscópica.
Esta cirugía consiste en utilizar una pequeña cámara que se introduce en la articulación con una pequeña incisión para que el cirujano pueda ver en su interior. Algunas personas tienen condromalacia porque su rótula está desalineada. Esto significa que la rótula no se asienta correctamente en su ranura. Un procedimiento habitual para solucionar este problema es la liberación lateral. La liberación lateral suele realizarse de manera artroscópica.
Se trata de cortar algunos de los ligamentos tensos que tiran de la rótula para liberar la tensión y permitir el movimiento y la posición adecuados.
EDEMA OSEO DE RODILLA
El edema óseo en la rodilla es una afectación interna del hueso que puede provocar inflamación y dolor como consecuencia de un impacto fuerte o de pequeños impactos reiterados. Este tipo de lesión afecta directamente al tejido óseo, provocando inflamación en el hueso y acumulación de líquido en el hueso que provoca hinchazón en la médula ósea.
El edema de rodilla es una dolencia común que puede afectar a personas de todas las edades.
El edema óseo también puede ocurrir en otras articulaciones y se habla de edema óseo en los huesos del pie, tobillo, cadera..
Causas
Suele estar relacionado con la artrosis, a menudo conocida como artritis por «desgaste», en la que el cartílago se rompe y las articulaciones se vuelven dolorosas.
Puede deberse a una fractura, contusión ósea o traumatismo, o una lesión articular. Son la principal causa del edema óseo de rodilla.
Una infección ósea (osteomielitis) a veces provoca la acumulación de líquido en la rodilla.
Osteoartritis
Si tienes osteoartritis, el edema óseo puede ser un signo de que tu enfermedad ha empeorado y puedes haber desarrollado quistes subcondrales.
El cartílago se endurece y forma sacos llenos de líquido (quistes) en la articulación que desgastan más el cartílago, hasta que el hueso roza con el hueso. Puedes sentir mucho dolor y tener menos movilidad.
Otras causas de edema intraóseo:
- Fracturas por estrés en el pie, la cadera, el tobillo o la rodilla por impactos y esfuerzos repetidos.
- Ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA) que puede causar hematomas e inflamación del tejido conectivo, denominada sinovitis.
- Tumores óseos, en los que el líquido debilita el hueso y aumenta el riesgo de fractura.
- Infección ósea (osteomielitis)
Diagnóstico
Inicialmente evaluará tu historial médico y a continuación realizará un examen o evaluación física.
Para el diagnóstico preciso del edema intraóseo de rodilla solemos utilizar la resonancia magnética para determinar la gravedad, valorar el tamaño y la extensión del edema y la zona a tratar.
Tratamiento
Algunos tipos de edema óseo medular de rodilla son más difíciles de tratar que otros.
Si el problema está relacionado con un traumatismo o un movimiento repetitivo, suele curarse con tratamiento conservador.
Esto significa reposo, descarga o carga parcial de la extremidad con muletas es importante en los primeros días, analgésicos no esteroideos y tratamiento de fisioterapia.
Los casos graves pueden necesitar inyecciones de esteroides, plasma rico en plaquetas o cirugía.
Tratamiento con PRP Plasma Rico en Plaquetas en la rodilla
El Plasma Rico en Plaquetas o PRP con factores de crecimiento es un producto derivado de la sangre del propio paciente (autólogo) con una concentración de plaquetas y otros elementos bioactivos.
Las infiltraciones de PRP, y las infiltraciones de células madre estimulan la respuesta curativa natural para la recuperación de la movilidad, fuerza y la normalidad de tejido lesionado como tratamiento previo antes de sustituir la zona lesionada por una prótesis o articulación artificial.
ESGUINCE LIGAMENTARIO DE RODILLA
Cuando un ligamento se estira (desgarro parcial), se rompe o se daña en una lesión, se denomina esguince de rodilla.
Los esguinces de rodilla pueden variar desde ligeros estiramientos de un ligamento, pasando por estiramientos severos, hasta llegar a desgarros. Son una de las causas de líquido en la rodilla.
Las lesiones de los ligamentos de la rodilla pueden estar causadas por un traumatismo, como un accidente de tráfico.
Cualquiera puede sufrir una lesión de esguince de rodilla, pero son más comunes en los atletas que corren y en los deportes de contacto. Cualquiera de los ligamentos de la rodilla puede romperse o estirarse cuando la rodilla se tuerce o recibe un golpe en diferentes direcciones; cuando la lesión es grave, puede dañarse más de un ligamento.
Ligamentos de la rodilla
Los ligamentos de la rodilla son las bandas cortas de tejido elástico que conectan el fémur y la tibia entre sí, y dan fuerza y estabilidad y controlan los movimientos de la rodilla.
Hay cuatro ligamentos principales en cada rodilla.
- Ligamento cruzado anterior (LCA): responsable del movimiento de rotación y la extensión hacia delante de la tibia. La lesión más frecuente es la rotura parcial del LCA.
- Ligamento cruzado posterior (LCP): situado en la parte posterior de la rodilla. Responsable del movimiento hacia atrás de la tibia.
- Ligamento colateral medial (LCM): encargado de estabilizar la zona interna.
- Ligamento colateral lateral (LCL): encargado de dar estabilidad a la parte externa de la rodilla.
Síntomas
- Dolor inmediato en la rodilla tras un golpe directo o una torsión.
- Dolor con el movimiento o la actividad en la rodilla.
- Hinchazón de la rodilla.
- Caminar con una dificultad o una sensación de que la rodilla va a «ceder» al ponerse de pie y caminar.
- La sensación de un «chasquido» o «chasquido» que se siente en la rodilla cuando se produce la lesión.
Diagnóstico
Además de hacerte una historia clínica completa y una evaluación física realizando movimientos que nos indiquen que ligamentos puedan estar afectados, podemos incluir:
Radiografía para descartar que haya una lesión ósea.
Resonancia magnética en la que veremos los posibles daños tanto en los huesos, como en los músculos y ligamentos de la rodilla.
Tratamientos
Cuando el ligamento cruzado anterior se rompe, por desgracia, no se cura y suele provocar una sensación de inestabilidad en la rodilla. Después de la lesión, la rodilla tiende a hincharse y a volverse dolorosa y puede ser difícil soportar el peso.
Como la rodilla se vuelve inestable tras la lesión del LCA, otras estructuras como los meniscos soportan la carga, por lo que las lesiones de menisco son comunes tras la rotura del LCA.
Además, dependiendo del grado de traumatismo, pueden verse afectados otros ligamentos como el ligamento colateral medial (LCM), el ligamento cruzado posterior (LCP) o el ligamento colateral lateral (LCL).
Esto agrava la inestabilidad de la rodilla y las lesiones de rodilla de varios ligamentos, pueden asociarse a daños graves en la rodilla y en la extremidad y deben tratarse como una urgencia.
Proloterapia para la rotura del ligamento cruzado anterior y ligamentos laxos
La proloterapia en el caso de la rodilla, se utiliza para fortalecer los ligamentos debilitados, reducir el dolor y mejorar la estabilidad.
La proloterapia funciona mediante la inyección de una solución de dextrosa, que estimula la producción de colágeno y otras sustancias necesarias para la reparación de los ligamentos.
la cirugía y tiempos de recuperación prolongados.
En su lugar, pueden experimentar una mejora gradual en su condición a medida que los ligamentos se fortalecen con el tiempo.
Cirugía
La cirugía artroscópica es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo utilizado en casos específicos de esguince de rodilla grave que no responden al tratamiento conservador.
En estos casos si el paciente sigue experimentando inestabilidad en la rodilla, hinchazón, dolor o no puede volver a realizar las actividades deseadas en el trabajo, el ocio o la vida diaria, entonces es posible el tratamiento quirúrgico con la reconstrucción del LCA.
Recuperación del esguince de rodilla
Tras la intervención, la recuperación suele ser gradual y guiada por un programa de rehabilitación personalizado.
En las primeras semanas, se enfoca en reducir la inflamación, mejorar la movilidad y fortalecer los músculos circundantes. A medida que avanza el proceso, se incorporan ejercicios de estabilización, equilibrio y fortalecimiento para restaurar la funcionalidad y prevenir futuras lesiones.
SINDROME MENISCAL
Una meniscopatía es una lesión que afecta uno de los dos meniscos de la rodilla, pudiendo causar dolor y otros síntomas.
Puede ser traumática o degenerativa, con factores de riesgo como la obesidad y ciertas actividades laborales.
El tratamiento de la rotura de meniscos varía según el tipo de lesión y puede ser conservador o quirúrgico
Todas las articulaciones del cuerpo están recubiertas por un tejido extremadamente suave llamado «cartílago articular». El cartílago articular de la rodilla recubre los extremos del fémur y la tibia, así como la rótula, permitiendo que las superficies de los huesos no entren en contacto (hecho que provocaría dolor y degeneración de la articulación).
Además del cartílago articular, la articulación de la rodilla también tiene unas estructuras conocidas como meniscos. Se trata de dos superficies de forma circular, que permiten absorber toda la energía de la rodilla en ejercicios de impacto. Es decir, mientras que el cartílago protege a los huesos de la rodilla, los meniscos son los salvavidas de ésta, permitiendo demorar la degeneración y mejorando la actividad del día a día.
Los meniscos también contribuyen a la estabilidad de la articulación de la rodilla y ayudan a distribuir eficazmente el líquido articular alrededor de la misma.
La degeneración o lesión de los meniscos, predispone a padecer enfermedades como la artrosis de rodilla en grados avanzados.
Una rotura de menisco es una lesión típica en pacientes jóvenes y deportistas, aunque también puede darse en situaciones de estrés agudo en la rodilla tras un esfuerzo eventual.
El mecanismo habitual de la rotura del menisco se produce cuando dejamos caer todo el peso en una de las rodillas y realizamos un giro del cuerpo en el mismo instante.
Síntomas
Una rotura de menisco provoca dolor, hinchazón, rigidez o sensación de bloqueo en la rodilla, lo que hace que no puedas mover la rodilla en toda la amplitud de su movimiento.
Es posible que en el momento agudo experimentes un crujido o una sensación de chasquido.
Sin embargo, en algunas ocasiones, es posible que no haya habido ningún acontecimiento o lesión que lo precipite.
El dolor de una rotura de menisco suele localizarse en la parte interna o externa de la articulación de la rodilla, y frecuentemente se irradia a la zona posterior de la misma.
El dolor suele ser muy intenso en un primer momento, seguido de un alivio tras los primeros minutos. Seguidamente, se acompaña de un aumento del volumen de la rodilla (a partir de las horas del suceso agudo).
La sensación de no poder doblar y extender la rodilla es habitual, incluso será complicado dejar caer el peso del cuerpo en la misma. Estos bloqueos, se deben a que el fragmento meniscal roto se desplaza en el interior de la rodilla y se sitúa entre el femur y la tibia.
Diagnóstico
Además de hacerte una historia clínica completa y una evaluación física exhaustiva para evaluar todos los síntomas del menisco roto, podemos incluir:
Radiografía para descartar que haya otras afecciones en la rodilla, como la artritis o fragmentos de hueso en el interior de la articulación, susceptibles de extraer(cuerpos libres).
TAC: para el estudio de los ejes de la rodilla y planificación quirúrgica si fuera necesario.
Resonancia magnética: examina más específicamente los tejidos blandos de la rodilla, especialmente el menisco, ligamentos y cartílago articular, así como tejidos que rodean la articulación.
Tratamiento
El tratamiento inicial de una rotura de menisco debe seguir la fórmula básica RICE: Reposo, Hielo, Compresión y Elevación, a menudo combinada con una medicación antiinflamatoria y/o analgésica.
Esto, junto con medidas inmovilizadoras (como medias tubulares o vendajes funcionales) es muy útil para calmar los síntomas agudos de una rotura de menisco.
Tras el periodo agudo, la fase de rehabilitación posterior es de gran importancia. Conservar o incluso incrementar la musculatura alrededor de la rodilla, puede mitigar la intensidad de los síntomas y mejorar la actividad del día a día.
Es cierto que el tratamiento también depende del tipo, el tamaño y la ubicación de la lesión, así como de la edad y el nivel de actividad que realizas diariamente.
Infiltraciones de rodilla para menisco roto: recuperación de menisco sin cirugía
Los últimos tratamientos mediante infiltraciones articulares han demostrado tener una eficacia en las lesiones meniscales.
En muchos casos podemos curar los meniscos de la rodilla sin cirugía mediante las infiltraciones de de rodilla con el menisco roto.
Es una opción válida y menos agresiva que una cirugía programada, especialmente para aquellas personas que buscan la rehabilitación de meniscos sin operación.
Las infiltraciones con Plasma Rico en Plaquetas (PRP), células madre o Suero Rico en Citoquinas, son una opción terapéutica, con resultados prometedores.
Incluso en las intervenciones quirúrgicas, tiene su papel, permitiendo una recuperación más natural y efectiva.
Cirugía
La artroscopia de rodilla es un procedimiento quirúrgico comúnmente recomendado para las roturas de menisco, sobre todo cuando las opciones no quirúrgicas no han funcionado.
La cirugía se realizará a través de pequeñas incisiones en la rodilla, y a través de las mismas conseguiremos una visión interna de la articulación.
Pese a que vamos dirigidos con el diagnóstico, se realizará una evaluación del resto de ligamentos y estructuras, con el fin de conseguir un tratamiento completo.
Las técnicas quirúrgicas incluyen la extirpación parcial del menisco (meniscectomía), la reparación del menisco (sutura) y la sustitución del menisco.