DOLOR DE CADERA

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DOLOR DE CADERA

La tendinitis de cadera y la tendinitis del glúteo medio o tendinopatía glútea, son un tipo de trastornos de los tendones en la zona de las caderas y en la región glútea.

Este trastorno hace que el tejido del tendón se deteriore y pueda generar una rotura parcial, o incluso rotura total con el paso del tiempo si no recibe un tratamiento adecuado.

La tendinopatía glútea es una causa común de dolor de cadera, más habitualmente en mujeres,  que sienten dolor en la zona lateral de la cadera,  al estar de pie o al dormir de lado.

Los ejercicios de fisioterapia pueden ayudar, aunque algunas personas necesitan otros tratamientos para mejorar su tendinitis de cadera.

La tendinopatía glútea afecta a los tendones que conectan la musculatura de los glúteos (alrededor de la articulación de la cadera).

Entre ellos se encuentran el músculo glúteo mayor, el glúteo medio y menor, la musculatura isquiotibial y la musculatura cuadricipital, entre otras.

Estos músculos y tendones van desde el hueso de la cadera (pelvis) hasta el trocánter mayor. El trocánter mayor es la cresta que se encuentra en la parte superior del hueso del muslo (fémur).

Las mujeres mayores de 40 años, especialmente las que han completado la menopausia, y en ocasiones asociado a una falta de circulación sanguínea  adecuada, son más propensas a sufrir dolor de cadera y tendinopatía glútea.

La afección también afecta a personas más jóvenes que corren, esquían y bailan (entre otros deportes o actividades, dónde las caderas son el protagonista del movimiento).

Causas

  • La tendinopatía glútea puede producirse por un uso excesivo de la musculatura.
  • Ejercer fuerza excesiva sobre los tendones durante la actividad física deportiva.
  • Inflamación del tendón debido a una caída u otro tipo de accidente.
  • Aumento de peso u obesidad.
  • Inactividad o sedentarismo.

Síntomas

El síntoma más notable de la tendinopatía glútea es el dolor moderado o intenso en la cadera.

Este dolor se extiende por la parte externa de la pierna hasta la rodilla y/o la pantorrilla.

También puedes experimentar dolor en la región lumbar de la espalda, en la ingle y en los glúteos.

El dolor suele comenzar en el trocánter mayor, e incluso, puede resultar sensible al tacto.

El dolor empeora cuando:

  • Subes escaleras o una pendiente.
  • Te levantas de la cama por la mañana.
  • Te sientas durante un tiempo prolongado o con las piernas cruzadas.
  • Te pones de pie sobre una pierna.

Diagnóstico

Inicialmente se evaluará tu historial médico y a continuación realizará un examen físico o evaluación física.

En dicha evaluación física comprobará el estado y la amplitud de movimiento para determinar la causa probable de tu dolor en la cadera

A continuación se puede solicitar algunas pruebas de imagen para la confirmación del diagnóstico de tu dolor en la cadera, tales como radiografías, ecografía de partes blandas, resonancias magnéticas o TAC.

Tratamientos

El tratamiento inicial es conservador en la mayoría de los casos basado en reposo, hielo, compresión y medicamentos antiinflamatorios y analgésicos no esteroideos.

Los ejercicios de fisioterapia pueden aliviar los síntomas y ayudarte a controlar la enfermedad.

Muchos pacientes experimentan una mejora gradual y vuelven a la actividad normal, aunque esta opción puede llevar de varias semanas a meses.

El dolor severo y crónico de la tendinopatía glútea puede afectar tu calidad de vida.

Puede interferir en tu capacidad para trabajar y hacer ejercicio.

Para estos casos más severos proponemos el tratamiento de infiltración en la cadera guiada por ecografía de plasma rico en plaquetas (PRP).

Infiltraciones con Ácido Hialurónico o corticoides

La inyección intraarticular de ácido hialurónico de alto peso molecular estimula la producción de líquido sinovial de mejor calidad, lo que ayuda a proteger la articulación dañada.

Genera una almohadilla artificial que permite complementa el daño del cartílago del paciente.

Las inyecciones de ácido hialurónico pueden ser la solución a largo plazo que necesitas. Se aplican directamente en la articulación lubricando las estructuras, ayudando a mejorar la homeostasis del cartílago y reduciendo la inflamación del tendón.

Se usa habitualmente en pacientes ancianos y de edad media, mejorando su calidad de vida y ralentizando su evolución.

Tratamiento con PRP Plasma Rico en Plaquetas

Utiliza una dosis concentrada de plaquetas preparadas a partir de tu propia sangre.

Previo a la inyección el paciente es sometido a una extracción de sangre.

Tras un periodo de procesado de la misma, se obtiene plasma rico en plaquetas que ha demostrado tener capacidad reparativa y de regeneración.

Es una técnica ecoguiada segura, ya que la sustancia deriva del propio paciente, por lo que es muy complicado que existan efectos adversos tras la infiltración.

Se trata de un procedimiento eficaz previo a la cirugía.

La bursitis de cadera se produce por la inflamación de los pequeños sacos llenos de líquido sinovial llamados bursas o bolsas sinoviales que se encuentran alrededor de la articulación de la cadera.

Las bursas, que proporcionan amortiguación entre los tejidos blandos (músculos, tendones y ligamentos) y los huesos de la cadera.

Lo más habitual es que la bursitis provoque un dolor en la articulación de la cadera que se extiende a la parte exterior de la zona del muslo.

La bursitis en el lado externo (lateral) de la cadera se denomina bursitis trocantérica mayor o bursitis de cadera. Se produce cuando la bursa de la parte exterior de la cadera se daña, se irrita o se inflama.

Existen varios tipos de bursitis de cadera según la bursa o bolsa afectada.

Bursitis trocantérea – Bursitis trocantérica

La bursa trocantérea se encuentra en la parte externa de la cadera, sobre el hueso prominente llamado trocánter mayor, que se encuentra en la parte superior del fémur.

Síntomas de la bursitis trocantérica: Dolor en la parte externa de la cadera, el muslo y las nalgas, que puede empeorar con la actividad, subir escaleras o acostarse de lado. También puede haber sensibilidad al tacto e hinchazón en la zona afectada.

Causas: Movimientos repetitivos, como correr, subir escaleras o practicar deportes de impacto; trauma directo en la cadera; debilidad muscular; desequilibrio en la cadera; enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.

Bursitis del iliopsoas o bursitis isquiática

Esta bursitis ocurre cuando la bolsa sinovial del músculo iliopsoas, ubicada en la parte anterior de la cadera cerca de la ingle, se inflama. Los síntomas incluyen dolor en la zona de la ingle y en la parte posterior de la cadera que puede irradiarse hacia el muslo o la parte inferior del abdomen.

Síntomas de la bursitis isquiática:

 Dolor en la ingle, la parte interna del muslo y la zona baja de la espalda, que puede empeorar al flexionar la cadera o rotarla hacia adentro. También puede haber rigidez y dificultad para caminar.

Causas: Movimientos repetitivos que involucran la flexión de la cadera, como andar en bicicleta, nadar o hacer golf; trauma directo en la ingle; debilidad muscular; desequilibrio en la cadera; enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.

Bursitis séptica de cadera

La bursitis séptica de cadera es una inflamación de la bolsa sinovial de la cadera causada por una infección. Esta condición ocurre cuando bacterias u otros microorganismos invaden la bolsa sinovial, provocando inflamación y dolor. Requiere atención médica urgente.

Causas

Una bursa irritada e inflamada provoca un dolor que puede limitar la amplitud de movimiento y hacer que algunas actividades o posiciones sean incómodas.

Ciertas posiciones, movimientos o enfermedades pueden causar fricción o tensión en la bursa y provocar bursitis u otras lesiones de cadera.

Cuando la bursa se lesiona, los músculos y los tendones no se deslizan con suavidad, lo que puede provocar dolor.

La bursitis de cadera en más comun en mujeres y personas mediana edad, y se desarrolla como resultado de una irritación repetida en la cadera. Rara vez es el resultado de una sola lesión.

La bursitis de cadera puede ser causada por:

Movimientos repetidos que irritan la bursa como caminar, correr por colinas o superficies irregulares, o subir escaleras, estar de pie durante largos períodos…

Caminar de forma anormal debido a una lesión, diferencias en la longitud de las piernas o problemas en la columna vertebral.

Debilidad muscular.

Postura incorrecta

Cirugía o sustitución de la cadera.

Espolones óseos en la cadera.

Infecciones y enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, la gota, la psoriasis o la enfermedad tiroidea; en este caso se llama bursitis séptica

Traumatismos directos por golpes o caídas sobre el lado de la cadera, pueden irritar la bolsa sinovial causando una bursitis trocantérea.

La bursitis trocantérica es la principal forma de bursitis de cadera.

Síntomas

En la bursitis de cadera, el síntoma principal que puedes experimentar es el dolor en la parte externa de la cadera, el muslo, la nalga o la parte externa de la pierna.

Ese dolor puede empeorar al levantarte después de estar sentado, por ejemplo, de una silla baja o del asiento del coche.

El dolor también puede desencadenarse por:

Empujar con los dedos la parte externa de la cadera.

Acostarte sobre la cadera afectada.

Subir escaleras.

Caminar o correr.

Levantar la pierna hacia un lado.

Sentarse con las piernas cruzadas.

Diagnóstico

Se deberá realizar una exploración física o examen físico completo, centrándose en el tiempo que llevas con la dolencia y en los movimientos específicos que te causan el dolor.

Radiografías para bursitis de cadera: las radiografías no muestran los tejidos blandos como las bursas de la cadera y por tanto suelen ser normales.

No obstante se solicitan para descartar otros problemas.

Resonancia magnética y ecografía: crean mejores imágenes de los tejidos blandos y pueden mostrar líquido o inflamación en la bursa.

Tratamientos

El tratamiento para la bursitis en la cadera se inicia con medidas de reposo, hielo, analgésicos y modificación de la actividad. Modificaciones y cambios simples en tu estilo de vida, tales como evitar las actividades o deportes que causan dolor e impacto en la cadera.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos reducen el dolor y la inflamación.

La fisioterapia para el tratamiento de la bursitis suele consistir en realizar ejercicios para fortalecer los músculos, así como realizar estiramientos y evitar las actividades que te causen dolor. Si estos tratamientos no resuelven la bursitis, puede ser necesario extraer líquido de la bursa. 

En algunos casos el médico puede recomendar inyecciones de esteroides para aliviar el dolor y la hinchazón.

Las infiltraciones ecoguiadas con plasma rico en plaquetas son muy eficaces y retrasan e incluso evitan la cirugía.

La cirugía rara vez es necesaria para tratar la bursitis. Sólo se utiliza cuando fallan todos los demás tratamientos.

Tratamiento con Plasma Rico en Plaquetas

El tratamiento para la bursitis de cadera con infiltraciones de Plásma Rico en Plaquetas, es un procedimiento muy eficaz que es una alternativa previa a la cirugía.

Utilizamos las inyecciones de Plasma Rico en Plaquetas (PRP) para el tratamiento de la bursitis de cadera.

A menudo, es la mejor y más eficaz terapia para el tratamiento de la bursitis.

Previo a la inyección el paciente es sometido a una extracción de sangre. Tras un periodo de procesado de la misma, se obtiene el plasma rico en plaquetas que ha demostrado tener capacidad reparativa y de regeneración.

Utiliza una dosis concentrada de plaquetas preparadas a partir de tu propia sangre.

Los pacientes suelen ver cómo mejoran sus síntomas en una o dos semanas tras recibir las inyecciones.

Los resultados son prometedores. Implica un beneficio más efectivo a largo plazo y con la seguridad de ser una sustancia que deriva de manera individual de cada uno de los pacientes.

Ha demostrado retrasar e incluso evitar la cirugía.

Bursectomía: cirugía de bursitis de cadera

El procedimiento quirúrgico consiste en la eliminación de cualquier sobrecrecimiento y también cualquier inflamación de las bursas.

La cirugía de extirpación de la bursa reduce o elimina por completo el dolor y restablece la función normal de la cadera, ya que ésta puede funcionar normalmente sin la bursa.

Las articulaciones de la cadera proporcionan fuerza y flexibilidad al caminar, correr y saltar.

Sin embargo, las articulaciones de la cadera pueden causar dolor por sobreuso o sobreesfuerzo.

Una de las causas más comunes del dolor de cadera es la inflamación de la parte lateral o cerca de trocánter mayor.

La bursitis de cadera es la inflamación de los pequeños sacos llenos de líquido llamados bursas, que proporcionan amortiguación entre los tejidos blandos (músculos, tendones y ligamentos) y los huesos de la cadera.

Lo más habitual es que la bursitis provoque un dolor en la articulación de la cadera, que se extiende a la parte exterior de la zona del muslo.

La bursitis en el lado externo (lateral) de la cadera se denomina bursitis trocantérica mayor o trocanteritis.

Se produce cuando la bursa de la parte exterior de la cadera se daña, se irrita o se inflama.

Causas

Esta afección se produce principalmente por una lesión por uso excesivo de los tendones externos de la cadera.

Ciertas posiciones, movimientos o enfermedades pueden causar fricción o tensión en la bursa del trocanter mayor y provocar trocanteritis. Cuando la bursa se lesiona, los músculos y los tendones no se deslizan con suavidad, lo que puede provocar dolor.

Desgarros musculares: una distensión de la cadera, que se produce cuando un músculo se desgarra o tira más allá de su límite alrededor de la articulación de la cadera, puede conducir a la inflamación e irritación de las bursas del trocánter mayor.

Traumatismos directos (golpes o caídas sobre el lado de la cadera), un desgarro muscular o tendinoso.

Actividades que sobrecargan o lesionan las zonas articulares como subir las escaleras corriendo, estar de pie durante mucho tiempo, montar en bicicleta…, pueden someter a las articulaciones a una tensión excesiva. Esto puede llevar a una lesión de cadera y a una bursitis trocantérica.

Complicaciones de la cirugía de cadera: cirugías previas o las complicaciones con las cirugías pueden provocar bursitis al irritar la bursa.

Mala postura: una postura incorrecta que provoque escoliosis y otras afecciones puede acabar provocando este tipo de dolor de cadera.

Ciertas enfermedades o afecciones: gota, artritis reumatoide, las enfermedades de la tiroides, las enfermedades de la columna vertebral, e incluso las reacciones inusuales a los medicamentos o las infecciones pueden provocar una bursitis trocantérica.

Depósitos de calcio: Esto puede irritar la bursa y provocar una inflamación si este depósito de calcio está situado dentro de los tendones conectados a los músculos del trocánter.

Síntomas

La debilidad de los músculos de la cadera es un factor esencial. El dolor de glúteos es dos veces más probable en las mujeres, con una tasa más alta en las mujeres mayores.

Una bursa irritada e inflamada provoca un dolor que puede limitar la amplitud de movimiento y hacer que algunas actividades o posiciones sean incómodas.

Por lo general, lo primero que se nota es el dolor en la parte exterior de la cadera.

El dolor empeora al acostarse directamente sobre la cadera, al subir y bajar escaleras y al caminar y correr de forma prolongada. También puede doler al cruzar las piernas. Además, la parte exterior de la cadera es sensible al tacto, y el dolor se produce al mover la pierna hacia fuera.

Diagnóstico

Se debera realizar una exploración física, centrándose en el tiempo que llevas con la dolencia y en los movimientos específicos que te causan el dolor.

Radiografías: no muestran los tejidos blandos como las bursas de la cadera y por tanto suelen ser normales. No obstante se solicitan para descartar otros problemas.

Resonancia magnética y ecografía: crean mejores imágenes de los tejidos blandos y pueden mostrar líquido o inflamación en la bursa.

La ecografía muestra una tendinitis trocantérica y una bursitis. A veces, se pueden ver calcificaciones o desgarros del tendón. El mero hecho de tener una bursitis trocantérica suele asociarse a tendinitis glútea.

Una forma sencilla de diagnosticar la bursitis trocantérica es mediante una inyección de anestesia local directamente en la bursa. Si la inyección elimina el dolor inmediatamente, el diagnóstico es probablemente bursitis trocantérica.

Tratamientos

Aunque la bursitis trocantérea puede ser dolorosa e incómoda, existen muchos tratamientos eficaces para quienes experimentan este dolor de cadera.

Inicialmente empezamos con medidas de reposo, hielo, analgésicos, reposo y modificación de la actividad, evitando las actividades o deportes que causan impacto en la cadera.

Modificar las actividades para aliviar la presión sobre la cadera puede ayudar significativamente a su curación.

La aplicación de hielo en la zona inflamada reduce la hinchazón y la inflamación, ayuda a aliviar el dolor y la sensibilidad causados por la bursitis.

Infiltraciones de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

Ejercicios de fisioterapia para el fortalecimiento y estiramientos, evitando las actividades que le causen dolor. Esto ayuda a prevenir la atrofia muscular y también puede utilizarse para prevenir la trocanteritis, no sólo para tratarla.

Las infiltraciones ecoguiadas con plasma rico en plaquetas son muy eficaces y retrasan e incluso evitan la cirugía.

Infiltración de corticosteroides

Mediante técnicas ecoguiadas, podemos administrar una inyección de anestesia local y un preparado de cortisona.

La cortisona es un medicamento antiinflamatorio muy eficaz, e inyectarla en la bursa alivia el dolor y reduce la inflamación.

Es posible que necesites más de una inyección, normalmente con unos meses de diferencia.

Sin embargo, esta opción debe limitarse a realizarse sólo unas pocas veces para evitar dañar el tejido circundante de la bursa.

Tratamiento de trocanteritis con infiltraciones de PRP en la cadera (Plasma Rico en Plaquetas)

Utilizamos el tratamiento de la trocanteritis con infiltraciones de PRP, o inyecciones de Plasma Rico en Plaquetas.

Se trata de un procedimiento muy eficaz que es una alternativa previa a la cirugía.

Los pacientes con síndrome de dolor trocantérico mayor, sobre todo en asociación con tendinopatías del gluteo medio menor o de la fascia lata, presentan resultados clínicos mejores y más duraderos cuando son tratados con inyecciones de PRP guiadas por ultrasonidos en comparación con los tratados con cortisona.

Infiltramos una dosis concentrada de plaquetas preparadas a partir de tu propia sangre para reparar tendones dañados.

Los pacientes ven cómo mejoran sus síntomas, con una disminución significativa del dolor y un aumento de la funcionalidad en una o dos semanas tras recibir las inyecciones.

Cirugía de Trocanteritis: Bursectomía

Si los métodos más conservadores y las infiltraciones no dan el resultado deseado, podemos realizar un tratamiento quirúrgico.

El objetivo principal es eliminar la bursa engrosada, eliminar los espolones óseos que puedan haberse formado en el trocánter mayor, y relajar el gran tendón del glúteo mayor.

Algunos cirujanos prefieren alargar ligeramente el tendón, y otros prefieren eliminar una sección del tendón que roza directamente el trocánter mayor.

Si es necesaria la operación de trocanteritis, pueden ser necesarias sesiones de fisioterapia hasta dos meses después de la cirugía.

La artrosis de cadera, también llamada coxartrosis, es una enfermedad de la articulación de la cadera, en la que el cartílago de las articulaciones se deteriora debido al desgaste.

La coxartrosis está causada por el desgaste del cartílago de la cabeza del fémur y de la cavidad articular de la pelvis que posee un hueco para que formen un engranaje, y permitir el movimiento del fémur en múltiples direcciones.

Las consecuencias del deterioro del cartílago, se manifiestan inicialmente como pequeñas restricciones de movimiento, que posteriormente pueden empeorar y causar un dolor intenso.

Existen dos tipos de artrosis:

La artrosis primaria es una forma genética de la enfermedad. Los síntomas pueden no ser necesariamente aparentes en un paciente con artrosis primaria. Esta forma de la enfermedad puede durar toda la vida sin que se note.

La artrosis secundaria está causada por un impacto externo, como lesiones debidas a accidentes, piernas desalineadas (rodillas torcidas/piernas arqueadas) o el estrés constante de la vida cotidiana.

Causas de la artrosis de cadera o coxartrosis

Causas

El factor común es un trastorno metabólico del cartílago.

Predominan los procesos de degradación del cartílago que conducen gradualmente a una exposición del hueso.

Si un hueso roza con otro, el cuerpo reacciona produciendo material óseo (osteofitos), para contrarrestar la degradación.

Esto provoca una deformación ósea, con las consiguientes limitaciones en la movilidad, así como dolor.

La reparación de los daños en el cartílago es especialmente difícil para el organismo. Las grietas del cartílago suelen ser irreversibles.

Los siguientes factores pueden favorecer el desarrollo de la artrosis de cadera o ser la causa de la misma:.

Desgaste relacionado con la edad.

Problemas de mala alineación: dismetrías o desigualdad de longitud de miembros inferiores.

Enfermedades de la cadera sobre todo en la infancia como luxaciones, displasia o enfermedad de Perthes.

Obesidad severa.

Traumatismos, esfuerzo físico intenso, deporte y lesiones como luxaciones.

Pinzamiento de cadera: se produce cuando el acetábulo y la cabeza del fémur no encajan completamente. Las razones para ello no están claras. Una predisposición genética suele desempeñar un papel.

Factores de riesgo

Además de los factores genéticos y la edad, el otro factor de riesgo particular es la sobrecarga de la articulación de la cadera debido a la obesidad y a las cargas físicas permanentes.

Síntomas

Dolor en la ingle: es la zona donde se localice el dolor en la mayor parte de los pacientes, seguido en frecuencia por la nalga o glúteo y la cara anterior de la pierna.

Cojera.

Limitación o perdida de la movilidad con incapacidad para cruzar las piernas, atarse los cordones de los zapatos, subir un escalón o dormir boca abajo por el flexo de cadera.

Dolor en reposo.

Dificultad para sentarse o levantarse en sillas bajas.

Diagnóstico

El objetivo inicial es determinar si hay antecedentes de una enfermedad o lesión. Este paso también puede ayudar a descartar otras enfermedades que podrían ser el motivo de las molestias.

A continuación, se somete al paciente a un evaluación física de pruebas de movilidad y pruebas funcionales, que proporcionan información sobre la movilidad y las reacciones al dolor.

En el siguiente paso, se utilizan técnicas de imagen para determinar el estado de la articulación de la cadera, especialmente del cartílago.

En el diagnóstico de la artrosis de cadera prestamos especial atención al tamaño del espacio articular. Cuanto más pequeño o disminuido sea el espacio articular, más avanzada estará la artrosis de cadera.

Las radiografías también pueden detectar unas formaciones por crecimiento de hueso(osteofitos) en las superficies articulares donde hay perdida de cartílago.

En algunos casos, también podemos realizar una ecografía, o solicitar un TAC o una resonancia magnética para obtener un diagnóstico más preciso.

También podemos solicitar un análisis de sangre para distinguir entre artritis y artrosis, lo que a veces resulta difícil.

Grados de artrosis de cadera

La artrosis puede clasificarse mediante pruebas de diagnóstico radiológico y dividirse en 5 grados.

Grado 0: sin signos de artrosis.

Grado 1: estrechamiento menor del espacio articular.

Grado 2: estrechamiento menor del espacio articular y ligeras irregularidades en la superficie articular.

Grado 3: estrechamiento pronunciado del espacio articular e irregularidades sustanciales en la superficie articular.

Grado 4: estrechamiento pronunciado del espacio articular y deformación/necrosis (muerte de células óseas) en las partes de la articulación

Tratamientos

Aunque no existe una cura definitiva para la artrosis, existen varias opciones de tratamiento para la artrosis de cadera. El tratamiento de la artrosis de cadera suele ser conservador al principio, dependiendo del estadio de la enfermedad. Consiste en una terapia de movimiento o fisioterapia para fortalecer los músculos de la articulación de la cadera.

Los ejercicios específicos también pueden mejorar la movilidad y el equilibrio, y así ralentizar el progreso de la artrosis y aliviar el dolor.

No hay que evitar el deporte por miedo al deterioro. Sin embargo hay que elegir deportes adecuados como el aquagym, la natación, el ciclismo o los simples paseos.

También puede utilizarse un tratamiento farmacológico con analgésicos antiinflamatorios para aliviar el dolor.

Si la artrosis de cadera se debe a una desalineación, las plantillas ortopédicas pueden ayudar a contrarrestarla y aliviar los síntomas.

Ácido Hialurónico en la cadera

Una inyección de ácido hialurónico permite “engrasar” la articulación y restringir la progresión de la perdida de cartílago.

Además suele aliviar los síntomas clínicos de la artrosis, siendo una opción no quirúrgica eficaz en el tratamiento conservador de la coxartrosis.

Infiltración de cadera con PRP – Plasma Rico en Plaquetas

Se trata de un procedimiento eficaz que es una alternativa previa a la cirugía protésica.

El PRP contiene factores de crecimiento que estimulan la respuesta biológica normal de curación.

Los pacientes que se someten a un tratamiento de inyección de PRP suelen ver una mejora significativa del dolor y mejora de la amplitud de movimiento.

El tratamiento de inyección con PRP (Plasma Rico en Plaquetas) es el tratamiento previo a la cirugía de prótesis cadera y ayuda a muchos pacientes, que de otro modo tendrían que operarse.

Los resultados son prometedores. Implica un beneficio más efectivo a largo plazo y con la seguridad de ser una sustancia que deriva de manera individual de cada uno de los pacientes.

Ha demostrado retrasar e incluso evitar la cirugía.

Prótesis total de cadera

La artroplastia de cadera es un procedimiento quirúrgico, en el que se sustituye una articulación de la cadera dañada por diversos motivos por una articulación artificial.

La sustitución de la articulación de la cadera o el reemplazo total de la cadera (artroplastia total de cadera), se utiliza si las terapias conservadoras no dan buenos resultados y el dolor es persistente y muy intenso.

Existen tres tipos de prótesis de cadera:

Prótesis sin cemento: la articulación artificial se sujeta o se atornilla al hueso. Luego crece de forma natural en el hueso (en pacientes jóvenes).

Prótesis cementada: la articulación artificial se fija al hueso mediante cemento óseo (en pacientes de edad avanzada).

Prótesis híbrida: la cavidad articular se fija de forma natural y el vástago de la prótesis se cementa.

La cirugía dura una hora aproximadamente y suele realizarse con anestesia epidural. A menudo el paciente puede abandonar el hospital al día siguiente o dos días de la intervención.

Una prótesis total de cadera dura aproximadamente entre 15 y 20 años de media antes de tener que ser sustituida.

El dolor de cadera es una dolencia común que puede afectar a personas de todas las edades.

El edema óseo se produce cuando la zona medular del hueso, es decir, el tejido trabecular o esponjoso, sufre una inflamación o lesión.

El edema óseo es la acumulación de líquido en el hueso que provoca hinchazón en la médula ósea.

La médula ósea es el tejido esponjoso del centro de los huesos.

El hueso cuenta con vasos sanguíneos que, en caso de un traumatismo, pueden provocar un sangrado interno.

Si el líquido inflamatorio no se reabsorbe y persiste en el tiempo, puede desencadenar en osteonecrosis.

Un edema subcondral es una inflamación o lesión que ocurre en la zona medular del hueso, específicamente debajo del cartílago, justo debajo de las articulaciones.

Este tipo de edema se caracteriza por un dolor localizado en la zona afectada, que se intensifica con la actividad y disminuye con el reposo.

Puede manifestarse con derrame articular, edema de partes blandas, cojera y limitación en la movilidad articular.

Causas

El edema óseo de cadera suele estar relacionado con la artrosis, a menudo conocida como artritis por «desgaste».

Son lesiones de cartílago en las que este se rompe y las articulaciones se vuelven dolorosas.

Puede deberse a una fracturalesión articular, traumatismos o sobrecargas óseas agudas. 

Son la causa principal del edema óseo de cadera.

Osteoartritis

Si tienes osteoartritis, el edema óseo puede ser un signo de que tu enfermedad ha empeorado y puedes haber desarrollado quistes subcondrales.

Estos quistes se producen en lugares donde el cartílago está dañado. 

El cartílago se endurece y forma sacos llenos de líquido (quistes) en la articulación. 

Los quistes ocupan espacio en la articulación, haciéndola más estrecha, lo que desgasta aún más el cartílago hasta que finalmente, el hueso roza con el hueso.

A medida que pierdes más y más cartílago, los nervios quedan expuestos.

Puedes sentir más dolor y tener menos rango de movilidad.

Otras causas de edema intraóseo:

  • Fractura por estrés en la cadera por impactos y esfuerzos repetidos en una articulación que soporta peso
  • Tumores óseos, en los que el líquido debilita el hueso y aumenta el riesgo de fractura.
  • Infección ósea (osteomielitis).

Síntomas

El dolor es el principal síntoma del edema óseo y se localiza en la zona afectada.

Este dolor suele aumentar con la actividad física y disminuir con el reposo.

Si el edema óseo persiste, el dolor puede manifestarse incluso durante el reposo nocturno.

A veces, se puede presentar derrame articular y edema de partes blandas.

Dependiendo de la localización del edema óseo, puedes experimentar cojera y una reducción en el rango de movimiento articular.

Diagnóstico

Inicialmente se evaluará tu historial médico y a continuación realizará un examen o evaluación física.

Para el diagnóstico preciso del edema intraóseo utilizamos una prueba de imagen de resonancia magnética. 

Con ella podemos detectar un patrón de edema óseo, así como determinar la gravedad y la extensión del edema y la zona afectada.

Tratamientos

Si el problema está relacionado con un traumatismo o un movimiento repetitivo, suele curarse con reposo, analgésicos no esteroideos, fármacos con vitamina D para aumentar la densidad ósea y tratamiento de fisioterapia.

Edema óseo de cadera y magnetoterapia.

La magnetoterapia de baja frecuencia acelera la regeneración del tejido óseomejorando la inflamación y dolor al disminuir la presión que ejerce el líquido en el hueso afectado.

Se recomiendan sesiones de al menos 3 horas al día.

Tratamiento Edema Óseo de Cadera con PRP Plasma Rico en Plaquetas

El Plasma Rico en Plaquetas o PRP es un producto derivado de la sangre del propio paciente (autólogo) con una concentración de plaquetas y otros elementos bioactivos.

Las infiltraciones de PRP, y las infiltraciones de células madre estimulan la respuesta curativa natural para la recuperación de la movilidad, fuerza y la normalidad de tejido lesionado.

Constituyen el tratamiento previo antes de sustituir la zona afectada o lesionada por una prótesis o articulación artificial.

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